Cultura Prehispánica del Occidente Mexicano

    El occidente prehispánico de México es una zona geográfica y cultural claramente identificada. Las llamadas culturas de occidenteen el México prehispánico corresponden a la zona costera de los estados de Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima y Michoacán. Los grupos indígenas ahí asentados son entre otros coras, huicholes, nahuas de la costa y purépechas. En el periodo de expansión de los mexicas los comerciantes y militares de éstos llegaron a la costa de lo que es hoy el estado de Jalisco y el de  Colima y se establecieron ahí, entre otras cosas, para intentar limitar el poderío purépecha, ya que a estos últimos nunca pudieron conquistarlos, a diferencia de la mayoría de los pueblos de Mesoamérica.

       A la llegada de los españoles, en lo que es el actual estado de Colima existía un  señorío de cultura nahuatlata  llamado, según algunas fuentes Cashitlán; o de  Colimán,  según las versiones más aceptadas. La cultura mestiza del siglo diecinueve de Colima idealizó a este reino y a su último líder o tlatoani, del que no se sabe nada. En la actualidad se  llama  a este anónimo guerrero y líder  "Rey Colimán". Existe, a la entrada de la ciudad capital del estado, una escultura   y una avenida que llevan este nombre. Dicho homenaje, inevitablemente, perpetúa esta mistificación.

       Étnicamente  la  zona  era  un  lugar  de confluencia de culturas: del este  llegaron los purépechas, del norte los otomíes y del centro los nahuas, incluso, nuevas fuentes hablan de presencia (principalmente comerciantes) de grupos tan alejados como los mixtecos y los zapotecos  Así pues, la influencia y el dominio de los tlatoanis de Cashitlán  debería asentarse sobre unas comunidades multiculturales y multilingües.  Esta influencia,  es muy probable  se limitó a la región costera y, en consecuencia, no extendió su poderío hacia los pueblos del norte y las serranías como Almoloyan, Comala,  Suchitlán o Zapotlán.

    Algunos chovinismos han querido ver en el señorío de Colimán un imperio que iba desde la costa hasta las altas serranías  de Jalisco y Michoacán y que, en la división política hecha durante la colonia y posteriormente durante la independencia, la región colimota fue repartida entre michoacanos y jaliscienses. Es difícil, pensando objetivamente, que la influencia del tlatoani de  Colimán trascendiera, hacia el norte, más allá del pueblo de Ixtlahuacán (al sur de la actual ciudad de Colima), ya que entre otras cosas, se  lo impedirían los tarascos, que habían avanzado hacia el norte del reino de Colimán, hasta el lago de Chapala,y los nahauas de Jalisco no habían podido hacer nada para evitarlo. También es evidente que el desarrollo cultural,  político y económico de los tarascos era mucho mayor que el colimense. En Tzintzuntzán existía una alta y refinada cultura, al nivel de la mexica, la maya o la zapoteca; mientras que los pueblos nahuas de la costa no podían haberse desarrollado mucho, entre otras cosas porque estaban sometidos a los mexicas o a los acolhúas; pero también  porque eran grupos de origen chichimeca (bárbaros) que hacía apenas unos cuantos siglos habían empezado a adoptar la cultura nahuatlata. Algunas fuentes, incluso, piensan que en la zona prehispánica en la que después se creó la  provincia de Ávalos, sólo habitaban pueblos seminómadas. Así lo afirma el padre Clavijero, uno de los primeros estudiosos del México prehispánico:

    el reino de Michoacán no tenía sus confines [hacia el noreste] en Ixtlahuacán [cerca de Toluca, no el Ixtlahuacán de Colima] sino en Tlaximaloyan, [Tajimaroa, hoy Ciudad Hidalgo] hasta donde llegaban los dominios mexicanos. Se sabe por la matrícula de los tributos [códice mendocino], que las provincias marítimas de Zacatolan y Colima pertenecían a México. Finalmente, no podrían los michoacanenses ampliar sus dominios hasta Xichú, sin sujetar antes a los bárbaros chichimecas que ocupaban aquel territorio; pero de éstos sabemos que no fueron sujetados sino por los españoles muchos años después de la conquista de México.

 

     

       Y UNA AVENIDA QUE LLEVAN ESTE NOMBRE . DICHO HOMENAJE, INEVITABLEMENTE, PERPETÚA ESTA MISTIFICACIÓN.